En un verdadero búnker de la seguridad se transformó este jueves 28 de mayo el edificio de la Cancillería en pleno centro de Santiago. Con las bandas internacionales respirándole en la nuca a la región, el Gobierno de Chile decidió golpear la mesa e impulsar una inédita cumbre de alto nivel para coordinar el combate frontal contra el crimen organizado transnacional. La cita, gestionada por el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, y el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, busca establecer una estrategia conjunta frente a fenómenos delictivos que operan sin respetar fronteras ni aduanas, como el tráfico de drogas, de armas, la trata de personas y el lavado de activo.
Las principales autoridades de las carteras de seguridad y relaciones exteriores del vecindario sudamericano aterrizaron de forma presencial en la capital chilena para ponerse a trabajar de inmediato. Desde Argentina dijeron presente el canciller Pablo Quirno y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, mientras que por Ecuador llegaron la canciller Gabriela Sommerfeld y el viceministro de Seguridad Pública, Jorge Ribadeneira. A la mesa técnica también se sumaron los cancilleres de Perú y Bolivia, Carlos Pareja y Fernando Hugo Aramayo, junto al ministro del Interior peruano, José Zapata. El mismísimo Mandatario chileno, José Antonio Kast, junto al fiscal general Ángel Valencia, fue el encargado de abrir los fuegos de la jornada, enfatizando que ningún Estado puede enfrentar por sí solo a estructuras criminales que se han vuelto cada vez más sofisticadas y violentas.
A diferencia de otras reuniones protocolares que suelen quedar en puras buenas intenciones, desde el Ejecutivo aseguraron que el trabajo de esta jornada apunta a firmar un acuerdo con medidas concretas, medibles y verificables para arrinconar a las mafias. Los pilares de la estrategia regional que se discuten a esta hora a puertas cerradas contemplan ponerle un candado definitivo a las fronteras mediante controles conjuntos que asfixien las rutas del contrabando y los pasos ilegales. Además, los equipos técnicos buscan poner la lupa sobre el lavado de activos para rastrear la ruta del dinero y golpear directo al bolsillo de las organizaciones criminales, potenciando a la vez un intercambio oportuno, directo y rápido de información policial e inteligencia entre las naciones. Se espera que al cierre de este jueves, las delegaciones internacionales firmen una hoja de ruta oficial con los compromisos plenos que marcarán el nuevo estándar de seguridad en el cono sur.





