El ministro de Exteriores de China, Wang Yi, pidió este miércoles un “alto el fuego integral” en la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, durante una reunión en Beijing con su par iraní Abbas Araghchi, en medio de una escalada militar que ya lleva más de dos meses y mantiene paralizado el estratégico estrecho de Ormuz. La declaración china llegó mientras Donald Trump intenta retomar negociaciones diplomáticas y crece la presión internacional por el impacto económico global del conflicto.
La postura de Beijing representa un nuevo movimiento geopolítico en una crisis que ya golpea de lleno a los mercados energéticos y amenaza con profundizar la inestabilidad internacional. China, uno de los principales socios comerciales de Irán y uno de los países más afectados por el bloqueo marítimo en Ormuz, decidió involucrarse de manera más directa en busca de una salida negociada.
Durante el encuentro con Araghchi, Wang Yi remarcó que “se necesita con urgencia un alto el fuego integral” y sostuvo que “una reanudación de las hostilidades no es aceptable”. Además, insistió en que “es particularmente importante mantenerse comprometidos con el diálogo y las negociaciones”.
El canciller chino también expresó la preocupación de su país por la dimensión que tomó el enfrentamiento. “El conflicto ya ha durado más de dos meses. No solo ha causado graves pérdidas al pueblo iraní, sino que también ha tenido un impacto severo en la paz regional y global. China está profundamente consternada por esto”, afirmó.
El bloqueo del estrecho de Ormuz sacude la economía mundial
El cierre parcial del estrecho de Ormuz por parte de Irán se convirtió en uno de los puntos más sensibles del conflicto. Por esa vía marítima circulaban antes de la guerra enormes volúmenes de petróleo, gas y productos energéticos esenciales para las principales economías del planeta.
La interrupción del tránsito marítimo disparó los precios internacionales del petróleo, afectó cadenas de suministro y volvió a instalar temores de inflación global y recesión en distintos mercados.
En ese contexto, la administración de Donald Trump busca que China utilice su influencia política y económica sobre Teherán para destrabar la situación. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo que espera que Beijing “reitere la necesidad” de levantar las restricciones iraníes sobre Ormuz.
“Espero que los chinos le digan lo que hay que decir”, afirmó Rubio desde la Casa Blanca. Y agregó: “Lo que están haciendo en el estrecho está haciendo que queden aislados globalmente. Ustedes son los malos en esto”.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, evitó alinearse con Washington y reiteró que todas las partes deben actuar “con prudencia” y resolver el conflicto “mediante el diálogo”.
Trump apuesta a la diplomacia antes de viajar a China
Las declaraciones de Wang Yi se produjeron además luego de que Donald Trump suspendiera temporalmente el operativo militar estadounidense para escoltar barcos atrapados en Ormuz, una maniobra interpretada como un gesto para facilitar posibles negociaciones.
La tensión internacional también se mezcla con la agenda política global. El próximo 14 y 15 de mayo, Trump viajará a Beijing para reunirse con el presidente Xi Jinping, en lo que será su primera visita a China desde que volvió a la Casa Blanca.





