Israel anunció este miércoles la suspensión de sus ataques contra Irán tras el acuerdo de alto el fuego por dos semanas impulsado por Donald Trump, en el marco de una negociación mediada por Pakistán. La decisión, sin embargo, no alcanza a Líbano, donde las operaciones militares continúan, en un contexto de tregua que el propio gobierno estadounidense calificó como “frágil”.
Suspensión de ataques y condiciones del acuerdo
El Ejército israelí confirmó que acata la decisión política de frenar la ofensiva sobre territorio iraní. En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel señalaron: “Han suspendido el fuego en su campaña contra Irán y están en posición de máxima alerta defensiva”, dejando en claro que responderán ante cualquier violación del acuerdo.
Desde el gobierno israelí respaldaron la estrategia de Washington y remarcaron que el alto el fuego está condicionado. Entre los puntos centrales, exigen que Irán reabra el estrecho de Ormuz y cese cualquier ataque contra Estados Unidos, Israel y sus aliados regionales.
Además, Israel reafirmó su alineamiento con los objetivos de Estados Unidos: “Garantizar que Irán ya no represente una amenaza nuclear, de misiles y terrorista”, en referencia a las negociaciones en curso.
Tregua parcial y advertencias sobre su fragilidad
A pesar del anuncio inicial que sugería un alcance regional, la tregua no incluye al Líbano, donde Israel mantiene su ofensiva, principalmente contra posiciones vinculadas a grupos aliados de Teherán.
En paralelo, desde Washington, el vicepresidente JD Vance advirtió sobre la inestabilidad del acuerdo: “Se trata de una tregua frágil”, y pidió a Irán negociar “de buena fe” para alcanzar una solución duradera.
Por su parte, el movimiento islamista Hamás cuestionó el acuerdo y lo interpretó como un cambio en el equilibrio regional, al sostener que representa “un gran paso hacia el declive de la hegemonía estadounidense”.





