El argentino Francisco Cerúndolo logró una de las mejores victorias de su temporada al superar al ruso Daniil Medvedev por 6-0, 4-6 y 7-5 en la tercera ronda del Miami Open.
En un partido cambiante, intenso y cargado de tensión, el porteño mostró carácter, agresividad y temple para imponerse ante uno de los jugadores más duros del circuito y meterse en la cuarta ronda, donde enfrentará al francés Ugo Humbert.
Un arranque arrollador y un cierre con carácter
El partido comenzó con un dominio absoluto de Cerúndolo. Con una derecha filosa y sin errores, el argentino pasó por arriba a Medvedev en el primer set, que se resolvió con un contundente 6-0 en apenas minutos.
La agresividad del argentino marcó la diferencia desde el inicio, aprovechando un rival errático y sin ritmo.
Sin embargo, en el segundo parcial el ruso reaccionó. Ajustó su juego, elevó su nivel y aprovechó una baja en la intensidad de Cerúndolo para igualar el partido 6-4, en un set donde logró quebrar en momentos clave.
Un tercer set de alto voltaje
El capítulo final fue una verdadera batalla. Medvedev comenzó mejor e incluso logró un quiebre temprano, pero Cerúndolo respondió con una reacción inmediata, recuperando el servicio y volviendo a meterse en partido.
A pesar de un susto físico tras una caída —que generó preocupación por rodilla y su cadera—, el argentino mantuvo la concentración y elevó su nivel en los momentos decisivos.
Ambos sostuvieron sus servicios hasta el 5-5, con puntos largos y máxima tensión. Allí apareció la mejor versión del argentino: presión constante, firmeza desde el fondo y una actitud ofensiva que terminó inclinando la balanza.
El cierre llegó con un quiebre clave y un error final de Medvedev, que selló el 7-5 definitivo.
Un triunfo que ilusiona
Al finalizar el partido, Francisco Cerúndolo explicó las claves del triunfo y cómo logró imponerse ante uno de los mejores del circuito: “Sabía que iba a ser un partido durísimo. Él venía teniendo un gran año, con finales y muy buenos resultados. Quizás podía llegar un poco cansado y traté de aprovechar eso. Arranqué muy firme y eso fue clave”.
El argentino también hizo foco en el cambio de desarrollo del partido y en la dificultad de sostener el nivel:
“Cuando uno arranca tan bien y el otro empieza a levantar, es difícil porque sentís que tenés que hacer todavía más. Fue cuestión de seguir insistiendo y no perder la intensidad”.
Sobre la estrategia, Cerúndolo detalló cómo buscó incomodar al ruso:
“La idea era no darle ritmo. Variar, subir a la red cuando podía y no dejarlo jugar cómodo. Cuando él entra en ritmo es muy peligroso, así que traté de sacarlo todo el tiempo de esa zona”.
Además, se refirió al susto físico que generó preocupación durante el encuentro: “Tuve una caída fuerte, me golpeé la rodilla y la cadera, pero por suerte no fue nada grave. Espero recuperarme bien”.
Por último, destacó su confianza y su conexión con el torneo: “Había tenido algunos problemas físicos al inicio del año, pero sabía el nivel que tenía. Era cuestión de reencontrarme con mi tenis. Me gusta mucho Miami, es un torneo que siempre me sienta bien y estoy muy contento de estar en octavos”. Ahora, lo espera el francés Ugo Humbert





