En Argentina, las tortas fritas son mucho más que una receta: son tradición, encuentro y sabor casero. Ideales para acompañar el mate en días fríos o lluviosos, su preparación es simple y requiere pocos ingredientes, lo que las convierte en una opción accesible y rápida.
Además, su textura crocante por fuera y tierna por dentro las hace irresistibles. Como suelen decir quienes las preparan desde siempre, “no hay nada como unas buenas tortas fritas recién hechas para levantar cualquier tarde”.

Ingredientes (para 10-12 unidades)
• 500 g de harina común
• 1 cucharadita de sal
• 1 cucharada de grasa (o manteca)
• 250 ml de agua tibia
• Aceite o grasa para freír
Paso a paso
1. En un bowl, mezclar la harina con la sal.
2. Agregar la grasa y el agua tibia de a poco, integrando hasta formar una masa.
3. Amasar durante unos minutos hasta lograr una textura suave.
4. Dejar reposar la masa tapada durante 20 minutos.
5. Dividir en bollos pequeños y aplastarlos formando discos.
6. Hacer un pequeño agujero en el centro de cada uno.
7. Freír en abundante aceite caliente hasta que estén doradas de ambos lados.
8. Retirar y colocar sobre papel absorbente.
El secreto está en la temperatura del aceite: “si está muy frío, absorben grasa; si está muy caliente, se queman por fuera y quedan crudas por dentro”, advierten cocineros tradicionales.
Consejos clave para que salgan perfectas
Para lograr tortas fritas bien aireadas y sabrosas, hay algunos tips que marcan la diferencia. Usar agua tibia facilita el amasado, mientras que el reposo permite que la masa se relaje y sea más fácil de estirar.
También es importante no sobrecargar el aceite al freír. “Lo ideal es cocinarlas en tandas pequeñas para que mantengan una cocción pareja”, recomiendan especialistas en cocina casera.
Se pueden servir solas, con azúcar espolvoreada o incluso acompañadas con dulce de leche. Versátiles y rendidoras, siguen siendo una de las recetas más queridas del recetario argentino.
Para La Cuarta Online, esta receta no solo refleja una tradición culinaria, sino también un ritual cotidiano que atraviesa generaciones y mantiene viva la identidad gastronómica del país.





