El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que la ofensiva militar contra Irán debilitó de manera decisiva al régimen iraní y aseguró que gran parte de su estructura militar fue destruida en las últimas semanas.
Las declaraciones se produjeron durante una reunión con el consejo de administración del John F. Kennedy Center for the Performing Arts, en medio de la tercera semana del conflicto entre Washington, Israel y Teherán.
Según Trump, las fuerzas estadounidenses ejecutaron miles de ataques contra objetivos militares iraníes.
“Nuestra contundente campaña militar para acabar con las amenazas que plantea el régimen iraní continuó con toda su fuerza. Han sido literalmente aniquilados”, sostuvo el mandatario.
De acuerdo con el presidente, la ofensiva alcanzó más de 7.000 objetivos militares en territorio iraní y provocó una fuerte reducción en la capacidad ofensiva del país.
Trump aseguró además que los lanzamientos de misiles balísticos por parte de Irán se redujeron en un 90%, mientras que los ataques con drones cayeron un 95%.
El conflicto y el control del estrecho de Ormuz
En su exposición, el mandatario también destacó el impacto de las operaciones militares sobre la estructura naval iraní.
“La Fuerza Aérea ha desaparecido. La Armada ha desaparecido. Muchos barcos han sido hundidos”, afirmó Trump al describir el resultado de las operaciones militares.
Según explicó, más de cien embarcaciones iraníes habrían sido destruidas, entre ellas unos 30 buques minadores.
En paralelo, el presidente volvió a insistir en la necesidad de que otros países participen en la protección del transporte marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz, uno de los pasos clave para el comercio mundial de petróleo.
“Varios países me han dicho que están en camino”, aseguró Trump, aunque no precisó qué naciones colaborarían con la operación.
El mandatario explicó que su gobierno busca garantizar la libre navegación por el estrecho, por donde transita una porción significativa del petróleo global.
Tensiones diplomáticas y nuevos ataques
Mientras tanto, el conflicto continúa generando repercusiones internacionales. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, afirmó que su país trabaja con aliados para encontrar una solución que permita reabrir el estrecho de Ormuz, aunque aclaró que Londres no se involucrará directamente en la guerra.
“No nos dejaremos arrastrar a la guerra”, sostuvo el líder británico.
En paralelo, el ejército de Israel informó que su fuerza aérea atacó en las últimas horas un centro de inteligencia del régimen iraní en el corazón de Teherán, en una operación basada en información de inteligencia militar.
Por su parte, las autoridades iraníes anunciaron la detención de 500 personas acusadas de colaborar con Estados Unidos e Israel, en medio de una creciente tensión interna tras los ataques.
El conflicto también abrió interrogantes sobre el liderazgo iraní. Trump señaló que aún no hay información clara sobre la situación del nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei.
“No sabemos si está muerto o no. Nadie lo ha visto, lo cual es inusual”, declaró el mandatario estadounidense.





