El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la ofensiva militar contra Irán está cerca de finalizar y sostuvo que las fuerzas del país persa quedaron fuertemente debilitadas tras los ataques coordinados entre Washington y Tel Aviv.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista telefónica con la cadena CBS, en la que el mandatario afirmó que las operaciones avanzaron mucho más rápido de lo previsto inicialmente.
“Creo que la guerra está prácticamente terminada”, afirmó Trump.
Según el presidente estadounidense, el poder militar iraní sufrió daños significativos durante los ataques realizados en las últimas semanas.
“No tienen marina, no tienen comunicaciones, no tienen fuerza aérea”, sostuvo.
Trump también señaló que el cronograma inicial contemplaba una campaña de entre cuatro y cinco semanas, pero que la ofensiva avanzó con mayor rapidez debido a la efectividad de los ataques.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la estrategia
Durante la entrevista, el mandatario también mencionó la posibilidad de que Estados Unidos asuma el control del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético.
Por este paso marítimo, ubicado entre Irán y Omán, circula cerca del 20% del petróleo mundial, además de importantes volúmenes de gas natural licuado.
Trump aseguró que actualmente ya hay barcos transitando la zona, aunque indicó que Washington analiza un mayor control estratégico sobre ese corredor marítimo.
“Estoy considerando tomar el control del estrecho de Ormuz”, afirmó.
La sola mención de esa posibilidad generó un impacto inmediato en los mercados internacionales. Tras conocerse la entrevista, el precio del petróleo registró una fuerte caída, pasando de 115 dólares a cerca de 85 dólares por barril en cuestión de minutos.
Sin mensaje para el nuevo líder iraní
Consultado sobre el nombramiento de Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo Alí Jamenei, como nuevo jefe político de Irán, Trump descartó cualquier intento de contacto diplomático.
“No tengo ningún mensaje para él. Ninguno en absoluto”, declaró.
El mandatario estadounidense ya había cuestionado previamente la designación del nuevo líder iraní y aseguró que Washington mantiene su postura firme frente al régimen de Teherán.





