La nueva fase de tensión en el Golfo Pérsico volvió a disparar la volatilidad del petróleo y generó inquietud sobre su posible impacto en los surtidores argentinos. Sin embargo, desde YPF descartaron aumentos inmediatos y llamaron a la calma.
El presidente y CEO de la petrolera estatal, Horacio Marín, aseguró que la compañía no trasladará automáticamente las subas internacionales al precio de las naftas y el gasoil.
“No va a haber cimbronazos con el precio de los combustibles”, afirmó el directivo, y explicó que YPF aplica una política de precios basada en promedios móviles para amortiguar los picos coyunturales.
Cómo funciona la política de precios de YPF
Marín detalló que la empresa no toma como referencia el valor diario del barril, sino que utiliza un esquema de suavización que evita ajustes abruptos.
“Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor. Siempre es mejor mantener los precios constantes”, sostuvo.
El contexto internacional, sin embargo, es delicado. La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz —paso estratégico por donde circula cerca del 15% al 20% del petróleo mundial— generó una ruptura en la oferta global y empujó el Brent por encima de los US$84 por barril, su nivel más alto en dos años.
Sobre ese punto, el titular de YPF explicó: “Es una ruptura a la oferta lo que genera aumento de precios”. No obstante, aclaró que si el valor del crudo se mantiene elevado durante varios meses, el impacto podría trasladarse gradualmente al mercado interno.
Energía: oportunidad para la Argentina
Más allá del efecto en el surtidor, Marín planteó que el escenario internacional también abre una ventana estratégica para el país. Según explicó, la Argentina hoy es vista como un proveedor confiable de energía por estar fuera de la zona de conflicto.
En ese marco, destacó el avance del proyecto Argentina LNG y confirmó que el objetivo es firmar en noviembre la decisión final de inversión (FID). El desarrollo contempla alianzas con la italiana Eni y la firma XRG para posicionar al país como exportador relevante de gas natural licuado.
El ejecutivo proyectó que, en un escenario de producción plena y precios internacionales normales, el complejo energético argentino podría generar exportaciones del orden de los US$50.000 millones anuales.





