La confirmación de la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, reactivó en la Argentina un capítulo que permanece abierto desde hace más de tres décadas: el atentado contra la AMIA.
El canciller argentino, Pablo Quirno, emitió un mensaje oficial en el que vinculó la figura de Jameneí con la causa judicial por el ataque terrorista ocurrido el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y centenares de heridos.
El recuerdo de la AMIA y la responsabilidad del régimen iraní
En su declaración, el ministro sostuvo: “Ante la confirmación de la muerte de Ali Jamenei (…) corresponde recordar que la Justicia argentina determinó que el atentado contra la AMIA fue un acto de terrorismo internacional planificado desde las más altas esferas del régimen iraní de la época y ejecutado por Hezbolá”.
Quirno remarcó que, según la investigación judicial, la decisión estratégica fue adoptada por la conducción política iraní vigente en 1993–1994, período en el que Jameneí ocupaba uno de los máximos niveles de poder dentro de la República Islámica y figura como imputado en la causa.
La mención oficial refuerza la postura histórica de la Argentina en relación con el atentado, considerado el mayor ataque terrorista en la historia del país.
“Verdad y justicia como política de Estado”
El canciller también subrayó que la búsqueda de justicia no es circunstancial, sino una línea permanente del Estado argentino. En ese sentido afirmó que “la búsqueda de verdad y justicia por las 85 víctimas es una política de Estado y seguirá siendo una prioridad permanente”.
Asimismo, expresó el deseo de que los acontecimientos recientes “aporten alivio a las familias y contribuyan al reconocimiento de las responsabilidades y a la lucha contra el terrorismo y la impunidad”.
El atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina continúa siendo una herida abierta en la sociedad argentina. A más de 30 años del ataque, las órdenes de captura internacional y los reclamos diplomáticos siguen vigentes.





