La Cámara de Diputados aprobó este jueves la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, en una sesión que se extendió durante horas y estuvo atravesada por el paro general convocado por la CGT y protestas en las inmediaciones del Congreso.
Con 135 votos afirmativos y 115 negativos, el oficialismo logró avanzar con la iniciativa luego de acceder a eliminar el polémico artículo 44, que modificaba el régimen de licencias médicas. Ahora, el texto deberá volver al Senado para su revisión final.

La jornada estuvo marcada por fuertes cruces en el recinto, intentos de la oposición por devolver el proyecto a comisión y un debate intenso sobre el alcance de los cambios en el sistema laboral argentino.
Eliminación del artículo 44 y votación final
Horas antes de la votación, el oficialismo confirmó que eliminaría el artículo 44, que establecía recortes en el pago de licencias por enfermedades no vinculadas al trabajo. La decisión buscó descomprimir tensiones internas y asegurar apoyos clave.
Durante el debate, el bloque de Unión por la Patria intentó frenar el tratamiento. Sin embargo, La Libertad Avanza logró imponer el plan de labor. En un primer momento propuso recortar la lista de oradores para acelerar la votación, aunque luego dio marcha atrás y permitió que todos los diputados anotados pudieran expresarse.
Finalmente, el tablero marcó 135 votos positivos contra 115 negativos, lo que habilita el regreso del proyecto a la Cámara alta.
Fuerte rechazo opositor y advertencia del peronismo
El presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, ratificó el rechazo del kirchnerismo a la reforma y la calificó como “anti obrera y anti trabajadora”. Además, sostuvo que la norma “es inconstitucional porque va en contra de las autonomías provinciales”.
En su intervención, cuestionó la velocidad del tratamiento legislativo: “No escucharon a nadie. Quieren apurar el tratamiento porque así creen que pasa desapercibido”, reprochó.
Martínez también advirtió sobre el impacto social de la ley: “Les va a costar mirar a los ojos a los trabajadores, despedidos y jubilados”, afirmó. Y agregó que la iniciativa parte de “una idea mágica de que si yo le quito derechos a los trabajadores, por derrame se va a generar empleo”.
En el tramo final de su discurso, dejó una definición política de cara al futuro: “Cuando asumamos el Gobierno de la Nación, esta ley va a ser derogada”.
Mientras tanto, fuera del Congreso, la jornada estuvo acompañada por movilizaciones de sectores sindicales y de izquierda, con incidentes y detenidos en las inmediaciones del Palacio Legislativo.





