La Cámara de Diputados comenzó este jueves con 130 diputados, uno más del quórum, el tratamiento de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional en una sesión que se anticipa extensa —de al menos 12 horas— y marcada por fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición.
El debate arrancó con la exposición del diputado libertario Lisandro Almirón, miembro informante del dictamen de mayoría, en un recinto atravesado por tensión política y reclamos por la modalidad de votación del plan de labor.
Cruces por el reglamento y el plan de labor
Antes de ingresar de lleno al contenido de la reforma, el oficialismo logró imponer su propuesta de organización del debate. El jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, planteó que cada dictamen tenga 20 minutos de exposición inicial y que luego intervengan 40 oradores con cinco minutos cada uno. Además, la votación será por títulos —26 en total—.
La oposición cuestionó la modalidad y el presidente de la Cámara, Martín Menem, fue increpado en el recinto. La diputada kirchnerista Cecilia Moreau lanzó: “Usted se está pasando de vivo”, en rechazo a que el plan de labor se votara a mano alzada cuando había legisladores pidiendo la palabra.
El peronismo intentó una moción de reconsideración para que la votación fuera nominal, pero fracasó: con 136 votos negativos y 107 afirmativos se sostuvo el esquema propuesto por el oficialismo.
El oficialismo defiende la “modernización” laboral
Ya en el debate de fondo, Lisandro Almirón defendió el proyecto del Ejecutivo con un discurso que generó repudio desde las bancadas opositoras.
“¿De cuánto sirve una biblioteca entera de legislación laboral si al final del día el régimen previsto no sirve para generar empleo?”, se preguntó el legislador correntino.
En medio de gritos y reproches, incluso cuando el diputado kirchnerista Aldo Leiva se acercó a su banca para increparlo, Almirón sostuvo que “mientras estamos en este recinto, millones de argentinos trabajan por afuera del encuadre de las leyes, sin aportes y sin obra social”.
Además, afirmó que “la experiencia nos demostró que nuestra legislación laboral vigente, rígida y anacrónica, funciona como una barrera infranqueable para la registración de empleo formal”.
En la misma línea, la diputada libertaria Mercedes Llano aseguró que el país arrastra un marco normativo que desalienta la contratación.
“Durante décadas, Argentina ha postergado una modernización laboral necesaria, quedando atrapada en un marco normativo rígido, vetusto y generador de altos costos y litigiosidad”, expresó.
Llano agregó que el nuevo esquema apunta a combatir la llamada “industria del juicio” y a reducir cargas laborales: “Estamos sentando las bases de un sistema donde contratar deje de ser un riesgo económico y/o financiero y donde el Estado finalmente priorice la creación de empleo genuino”.
El proyecto incluye modificaciones en el régimen de indemnizaciones, reducción de aportes patronales para nuevas contrataciones, cambios en asociaciones sindicales y medidas orientadas —según el oficialismo— a fomentar la formalización del empleo y adaptarse a nuevas modalidades laborales.





