En una sesión atravesada por el paro general convocado por la CGT y fuertes tensiones políticas, el oficialismo busca convertir en ley la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei.
Para seguir de cerca cada movimiento parlamentario, el ministro del Interior, Diego Santilli, estará presente en el Congreso, al igual que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien decidió no acompañar al mandatario en su viaje a Estados Unidos para supervisar personalmente el tratamiento del proyecto en la Cámara baja.
El operativo político para asegurar los votos
Santilli trabaja desde el martes en coordinación con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y con el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, con el objetivo de garantizar los votos necesarios para aprobar la iniciativa.
También participan del seguimiento el Secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt y referentes de la Mesa Política del oficialismo. La estrategia es clara: asegurar el número antes de la votación y evitar sorpresas en el recinto.
En la previa a la sesión, Santilli destacó “el gran trabajo en equipo de todo el Gobierno y la Mesa Política para que la Argentina cuente con esta ley fundamental que representa el espíritu y la visión del Presidente”.
El ministro subrayó además el diagnóstico que sostiene la Casa Rosada: “Hace 15 años que no se genera en Argentina un puesto de trabajo neto en el sector privado formal”, y explicó que el objetivo es revertir esa tendencia.
“El desafío trazado por el Presidente Javier Milei es que crezca el empleo privado y poder ayudar a los que están en la informalidad a que pasen a la formalidad. De eso se trata la modernización laboral”, concluyó.
Karina Milei, considerada la funcionaria con mayor peso político dentro del Gabinete, ya había seguido la votación en el Senado desde uno de los palcos la semana pasada, cuando el proyecto obtuvo media sanción. En su entorno no descartan que vuelva a ocupar un lugar estratégico si los números acompañan.





