Gabriela Hernández estaba de viaje en el exterior poco después de las elecciones presidenciales que hubo en Venezuela en julio de 2024, aquellas que Edmundo González y María Corina Machado le ganaron por goleada al dictador Nicolás Maduro. Fueron clave las actas, que resguardaron gracias a miles de voluntarios.
Una de las ONG que hace años hace talleres y actividades sobre el tema es Súmate, cuya coordinadora, Nélida Sánchez, cayó detenida en agosto de 2024. Es la madre de Gabriela, quien desde entonces se instaló en la Argentina, cuando no tenía garantías de regresar a Venezuela.
Pese a la distancia, en Buenos Aires dedicó toda su energía para exigir la libertad de su madre y todos los presos políticos. Gabriela se sumó a marchas, vigilias, a recorrer los canales de televisión. Y anoche su madre, después de tanto, salió de El Helicoide, centro de torturas, hacia su casa.
Sánchez fue acusada de los delitos de instigación al odio, asociación para delinquir, conspiración, traición a la patria y terrorismo, que Súmate ha asegurado en diversas oportunidades no cometió.
Para este jueves se espera que la Asamblea Nacional, compuesta solo por diputados chavistas, sancione la ley de amnistía, que debería dejar en libertad plena a todos los presos políticos. Muchos tienen casa por cárcel. Otros, aun en la calle, siguen con juicios abiertos.





