Dos argentinos siguen como presos políticos en Venezuela.
El gendarme Nahuel Gallo permanece desaparecido desde diciembre de 2024. Viajó de vacaciones para visitar a familiares, pasar las fiestas y volverse en enero.
A Gallo lo esperaban su pareja, María Alexandra Gómez, y el hijo argentino de ambos.
Cuando pasó la frontera, por tierra, mostró su documentación personal y una carta de invitación que detallaba su itinerario. Casi enseguida al ingresar quedó detenido.
Hasta hoy ningún familiar lo vio en persona, ni hubo llamadas o encuentros con abogados. Solo se vio un video suyo con uniforme de presidiario en un lugar imposible de determinar.
Por testimonios de otros presos confirman que está en la cárcel de El Rodeo, a las afueras de Caracas.
El otro preso político argentino es el abogado Germán Giuliani, que viajó por trabajo. Pudo ingresar y pasar varios días, pero antes de regresar lo detuvieron. Sí ha podido hablar por teléfono con familiares. Está en la cárcel de Yare.
De Gallo y Giuliani al menos se tiene conocimiento de sus detenciones. Con otro argentino, Gustavo Rivara, la situación fue diferente. Pasó meses sin que nadie supiera que estaba en El Helicoide, el centro de torturas más grande de Venezuela. Por eso aún se mantiene cautela con los presos políticos.





