Francisco Cerúndolo se despidió del Abierto de Australia tras caer con claridad ante Alexander Zverev, número 3 del mundo, que impuso condiciones desde el primer punto y selló el pase a cuartos de final con un contundente 6-2, 6-4 y 6-4 en poco más de dos horas de juego.
El duelo, correspondiente a los octavos de final, había generado ilusión en el público argentino: era una oportunidad histórica para que Francisco Cerúndolo se metiera por primera vez entre los ocho mejores de un Grand Slam. Sin embargo, esa expectativa se diluyó rápidamente ante un Zverev dominante, preciso con el servicio y sin fisuras en los momentos clave.
Un inicio demoledor y sin margen de reacción
El primer set fue un claro anticipo de lo que vendría. En apenas 32 minutos, el alemán se lo llevó por 6-2, apoyado en un altísimo porcentaje de primeros servicios (85%) y aprovechando los errores del argentino, que nunca logró afirmarse ni encontrar ritmo desde el fondo de la cancha.
En el segundo parcial, Cerúndolo intentó resistir un poco más, pero la historia no cambió demasiado. Zverev siguió presionando, fue clínico en las oportunidades de quiebre y evitó cualquier intento de levantada. En ese contexto, desde el box argentino llegó una frase que resonó fuerte.
La frase de Cuevas y el cierre del alemán
Con el marcador 2-4 en el segundo set, Pablo Cuevas, entrenador de Cerúndolo, lanzó una dura arenga que reflejó el momento del partido:
“Estoy viendo que Cerúndolo todavía no empezó a jugar”, le dijo en voz baja, buscando una reacción anímica que nunca terminó de llegar.
El tercer set mostró algo más de lucha por parte del argentino, pero Zverev no dio opciones. Seguro, paciente y con golpes profundos, terminó de liquidar el encuentro con autoridad. El punto final, un globo perfecto del alemán, sintetizó la superioridad mostrada durante toda la noche en Melbourne.





