El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes por la noche que el gobierno venezolano acordó entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. La confirmación llegó a través de un mensaje difundido en redes sociales y se produce apenas días después de la captura y traslado a Nueva York del exmandatario Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por narcotráfico.
Según explicó el mandatario estadounidense, se trata de petróleo de alta calidad, que será vendido a precio de mercado. Trump aseguró que los fondos obtenidos quedarán bajo control de su administración para garantizar que se utilicen en beneficio tanto del pueblo venezolano como de los intereses estratégicos de Estados Unidos.
El anuncio marca un giro relevante en la relación bilateral y en el escenario energético regional, luego de meses de bloqueo a las exportaciones petroleras venezolanas.
Cómo será la entrega del crudo y el rol de Estados Unidos
Trump informó que dio instrucciones al secretario de Energía, Chris Wright, para que el plan se ejecute de manera inmediata. El petróleo será trasladado en buques de almacenamiento y descargado directamente en puertos estadounidenses, sin intermediarios.
La operación permitirá liberar millones de barriles que permanecían almacenados en tanques y petroleros, imposibilitados de salir al mercado por las restricciones impuestas desde mediados de diciembre. Para Venezuela, la medida representa una vía rápida para aliviar la saturación de su sistema de almacenamiento y evitar nuevos recortes de producción.
Desde la Casa Blanca destacaron que las refinerías de la costa del Golfo están preparadas para procesar este tipo de crudo pesado, que históricamente fue clave para el sistema energético estadounidense.
Un acuerdo político con impacto económico global
La entrega de petróleo se enmarca en un acuerdo político negociado tras la destitución de Maduro, que incluyó conversaciones directas con Delcy Rodríguez, quien asumió de forma provisoria el liderazgo del país caribeño y mantiene el control del área de Hidrocarburos.
El volumen anunciado —de hasta 50 millones de barriles— podría tener impacto directo en los mercados internacionales, en especial en un contexto de tensión energética global. Para Estados Unidos, el acuerdo refuerza su posición sobre los recursos estratégicos y busca contribuir a una baja en los precios internos de la energía.





