Argentina oficializó la postulación del embajador Rafael Grossi, actualmente al frente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), para ocupar la Secretaría General de la ONU en el período 2027–2031. Con más de cuatro décadas de carrera diplomática, Grossi presenta un perfil técnico-diplomático que el país considera ideal para afrontar los desafíos globales que vendrán.
Un perfil con experiencia internacional y compromiso con el multilateralismo
Grossi cuenta con una extensa trayectoria en el servicio exterior argentino que se complementa con su gestión en el OIEA, la agencia internacional encargada de supervisar el uso pacífico de la energía nuclear. Al asumir esa responsabilidad, se convirtió en el primer latinoamericano en conducir el organismo, y fue reelecto para un nuevo mandato, lo que refuerza su legitimidad internacional.
Su paso por la diplomacia incluye cargos de alto nivel, lo que le dio experiencia en negociaciones multilaterales, asuntos de seguridad nuclear, desarme y cooperación internacional. Es precisamente ese bagaje, combinado con su conocimiento del sistema multilateral, lo que —según la Cancillería— constituye la base de su candidatura.
Qué representa esta candidatura para Argentina y la región
La presentación de Grossi como candidato representa una apuesta ambiciosa de la Argentina por recuperar protagonismo en la diplomacia global. En un contexto internacional marcado por crisis políticas, geopolíticas y desafíos vinculados a seguridad, medio ambiente y desarrollo, el país aspira —a través de su candidato— a ofrecer un liderazgo con visión técnica, neutralidad y capacidad de mediación.
Para América Latina, su postulación implica una oportunidad histórica: podría ser la primera vez en décadas que un representante de la región accede al máximo cargo de la ONU. Este giro reflejaría un reconocimiento de la diversidad regional y una renovación en la conducción de la institución mundial.
Qué fortalezas destacan en Cancillería
Entre los argumentos que presenta la candidatura sobresalen:
- Su sólida formación diplomática y experiencia internacional.
- Su gestión al frente del OIEA, marcada por intervenciones relevantes en crisis globales relacionadas con la energía nuclear y la seguridad.
- Su conocimiento técnico-institucional, indispensable para abordar desafíos como proliferación nuclear, paz, cooperación internacional y desarrollo sostenible.
- Su posición como latinoamericano, lo que podría favorecer un equilibrio regional en la representación global.
Qué sigue ahora: negociaciones, apoyos y definición del proceso
Aunque la postulación ya es formal, Grossi deberá transitar un proceso de selección riguroso: deberá recabar apoyos internacionales, construir consensos diplomáticos, definir una plataforma de gobierno para la ONU y competir ante otros aspirantes.
La votación final estará en manos del órgano decisor de Naciones Unidas, que evaluará tanto su perfil como su capacidad para representar a todos los estados miembro, equilibrando intereses diversos.





