Novak Djokovic volvió a escribir una página dorada en la historia del tenis. El serbio conquistó este sábado el ATP 250 de Atenas, también conocido como el Vanda Pharmaceuticals Hellenic Championship, al imponerse en una final de alto voltaje ante el italiano Lorenzo Musetti por 4-6, 6-3 y 7-5.
El triunfo, trabajado punto a punto, le otorgó a Djokovic el título número 101 de su carrera profesional, consolidando su legado como uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. En el templo helénico, donde la historia respira en cada rincón, el serbio volvió a demostrar que su fuego competitivo no conoce fecha de caducidad.
El partido comenzó con un Musetti inspirado, decidido a jugar el mejor tenis de su vida. El italiano se llevó el primer set por 6-4, en lo que fue el primer parcial perdido por Djokovic durante todo el torneo. Con ese impulso, soñó con la clasificación a las Nitto ATP Finals de Turín, que comienzan este domingo. Pero el serbio, acostumbrado a la épica, no tardó en reaccionar.
Con la serenidad de quien ha vivido mil batallas, Djokovic ajustó su servicio, afinó la devolución y se llevó el segundo set por 6-3, en 42 minutos intensos. Musetti dispuso de una oportunidad de quiebre en el juego definitivo, pero no logró concretarla. Ese fue el punto de inflexión.
En el tercer y decisivo set, el duelo alcanzó una tensión eléctrica. Cada intercambio parecía una metáfora de la resistencia, de la voluntad que no cede. Finalmente, Djokovic rompió el saque de Musetti en el tramo final y cerró la historia por 7-5, sellando su victoria número 101, una cifra que lo coloca en un pedestal al alcance de muy pocos.
Ahora, con la confianza recobrada y su tenis en pleno pulso, el ex número uno del mundo viajará a Turín para disputar las ATP Finals, donde buscará ampliar su leyenda una vez más.
Para Musetti, en cambio, la derrota significó el final de su ilusión de clasificarse al torneo de maestros. Pero su actuación en Atenas deja una huella: la de un jugador que estuvo a un paso de ganarle al gigante.
En Atenas, cuna de los dioses, Novak Djokovic volvió a coronarse mortal y eterno a la vez.





