José Luis Espert rompió el silencio por primera vez ante la denuncia que lo vincula con el empresario detenido por narcotráfico Fred Machado y despejó dudas: no se baja de la campaña y calificó el caso como una “operación política” en su contra.
En diálogo con Pablo Rossi por A24, el economista y candidato de La Libertad Avanza negó irregularidades y relativizó la causa: “La causa es de 2021 y hablan de la campaña de 2019. Está compuesta por recortes de diarios que eran una campaña de difamación”, aseguró, y sostuvo que el expediente lleva años “dando vueltas”.
“Fui ingenuo, no culpable”
Espert admitió haber conocido a Machado en 2018, cuando presentaba su libro, y reconoció que en 2019 utilizó un avión y una camioneta que le facilitó el sello partidario con el que compitió: “Los candidatos en campaña nos subimos a dónde el sello partidario nos dice. Nosotros no manejamos fondos partidarios”, explicó, y añadió: “Yo usaba los aviones que ellos me proveían. ¿Vos sabés si el taxi que te tomás tuvo accidentes antes?”.
El candidato intentó marcar distancia: “Usé vehículos que el sello partidario me proveía. No sabía que eran de él. Fui ingenuo en 2019. El mundo de la política es esotérico”, dijo, y defendió su trayectoria: “Todo el dinero que tengo lo puedo justificar. En 2019 laburaba en el sector privado”.
Contraataque y mucha bronca
Lejos de mostrarse acorralado, Espert respondió con furia contra sus críticos y apuntó directo a Sergio Grabois: “No le voy a dar el gusto a Grabois que sea el único tema de campaña. Grabois vive de sacarle guita a los pobres, yo vivo de mi laburo”. Además prometió acciones legales: “A Grabois le voy a contestar en la justicia y lo voy a seguir hasta abajo de la cama”.
Y dejó un mensaje contundente sobre su continuidad: “De ninguna manera. Me siento más fuerte que nunca. No hubiera aceptado dar un paso al costado porque sería darle el gusto a los tipos que quieren que el país siga siendo una villa miseria”.
El respaldo de Milei y la estrategia oficialista
Espert aseguró que cuenta con el apoyo del presidente Javier Milei y del equipo de Gobierno, y dijo que estas denuncias lo fortalecen en la campaña. La estrategia oficialista, por ahora, pasó a “modo resistencia”: minimizar el impacto político del escándalo y focalizar en el eje económico-electoral.
Qué piden sus adversarios
En el Congreso, la reacción fue otra: múltiples bloques reclamaron explicaciones y la remoción de Espert de la presidencia de la Comisión de Presupuesto, en medio de acusaciones que ya generaron pedidos formales y un clima tenso en la Cámara baja. Desde Unión por la Patria hasta la Coalición Cívica y la izquierda coincidieron en que la denuncia es grave y que Espert debe dar pasos concretos para despejar dudas.
¿Qué viene ahora?
La causa que toma foco desde Estados Unidos y el recorte político que la rodea prometen mantener al liberal en el centro de la escena. Espert anticipó que no renunciará y que rebatirá las acusaciones con más denuncias propias: “Grabois, meteme más denuncias. Van a venir las mías”, lanzó.
Entre la tentación del show político y la necesidad de que el debate público vuelva al Presupuesto 2026, el escándalo parece destinado a marcar la agenda por los próximos días. Y Espert, por ahora, eligió la pelea pública y la negación pública como estrategia: se niega a correr la cortina y apuesta por salir fortalecido.





