El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil condenó este jueves al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y 3 meses de prisión en régimen inicial cerrado por tentativa de golpe de Estado, asociación criminal y otros delitos vinculados a los ataques contra la democracia tras su derrota electoral de 2022. Se trata de un fallo histórico que podría reconfigurar la política brasileña y tensar aún más las relaciones con Estados Unidos.
La decisión fue adoptada por mayoría en un panel de cinco magistrados: cuatro votaron a favor de la condena, mientras que Luiz Fux fue el único en pronunciarse por la absolución. El juez Alexandre de Moraes, encargado de supervisar la causa, sostuvo que Bolsonaro “lideró un complot golpista” y “comandó una organización criminal con fines antidemocráticos”.
El exmandatario, de 70 años, permanece bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica y restricciones de movilidad, a la espera de que su defensa apele el fallo ante el pleno del Supremo, compuesto por once jueces. Bolsonaro, que ya había sido inhabilitado hasta 2030 para ocupar cargos públicos en otro expediente, insiste en que se trata de una persecución política y mantiene una fuerte base de apoyo.
La condena generó reacciones inmediatas. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado político de Bolsonaro, calificó el veredicto como una “cacería de brujas”, en línea con los argumentos de la defensa. “Es muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo, pero no lo consiguieron. Él era un buen hombre”, dijo Trump.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, condenó la sentencia del Supremo y la calificó como “injusta”.Desde Brasilia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió la independencia del Poder Judicial y advirtió que no teme represalias externas.
El hijo del exmandatario, Eduardo Bolsonaro, anticipó que Estados Unidos podría aplicar sanciones contra los ministros del STF que votaron la condena, apelando a la Ley Magnitsky, que ya había sido utilizada contra el propio juez De Moraes. En paralelo, legisladores del bolsonarismo analizan impulsar un proyecto de amnistía en el Congreso.
La sentencia, inédita en la historia democrática de Brasil, profundiza la polarización social: mientras sectores celebran que se haga justicia, miles de seguidores del exmandatario se movilizaron para expresar su respaldo. Observadores internacionales advierten que la condena no solo impactará en el futuro de Bolsonaro, sino también en la estabilidad política de la región.





