Por primera vez desde la creación del Consejo de Derechos Humanos en 2006, la Argentina decidió retirar su candidatura para integrar el principal órgano de las Naciones Unidas destinado a promover y proteger los derechos humanos en el mundo.
La medida, confirmada a Clarín por organizaciones como Amnistía Internacional, refleja un giro en la política exterior del Gobierno de Javier Milei, alineado con las posiciones de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, quienes no solo han cuestionado al Consejo, sino también a la ONU en su conjunto.
Aunque Cancillería y Casa Rosada aún no hicieron un anuncio oficial, fuentes diplomáticas en Nueva York le confirmaron a Clarín, que la decisión ya fue comunicada al representante argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, y que posteriormente será formalizada en Ginebra por el embajador Carlos Foradori.
Con esta retirada, Ecuador ocupará el lugar que le correspondía a la Argentina en las elecciones de octubre próximo en la Asamblea General. El país tenía asegurados los votos para ingresar, ya que se presentaba junto a Chile para cubrir dos vacantes regionales.
La decisión rompe con una tradición histórica de participación activa de la Argentina en el Consejo, donde fue miembro en los períodos 2006–2007, 2009–2011, 2013–2015, 2019–2021 y 2022–2024. Incluso, en 2022 el embajador Federico Villegas llegó a presidir el organismo en representación del país.
Desde ahora, Argentina no podrá votar ni impulsar resoluciones en el Consejo para condenar a violadores de derechos humanos como Cuba, Venezuela, Nicaragua o Irán, aunque seguirá obligada a cumplir con los mecanismos internacionales de la ONU y podrá intervenir solo como observador.
Amnistía Internacional cuestionó con dureza la decisión. En un comunicado, lamentó que el Gobierno decline un espacio “central para promover y proteger los derechos humanos en el mundo” y advirtió que el país “pierde la posibilidad de incidir en las normas y políticas del futuro, incluso para defender los derechos humanos dentro de Argentina”.
El retiro de la candidatura, confirmado por tres fuentes oficiales, se da en la antesala del viaje de Milei a Nueva York, donde entre el 23 y el 24 de septiembre dará su segundo discurso ante la Asamblea General de la ONU, en medio de crecientes críticas a su política exterior.





